Vomitorium, de Diana J. Torres publicado por Sueños de Sabotaje en México y Argentina, julio de 2024.
Por Ana Claudia Molinari
El feminismo parece un supermercado de comida para ego o de plano su farmacia para paliar frustraciones, depresiones, ansiedades y demás mierdas.
…No somos perfectas y nosotras también tenemos deficiencias vitales que atender y preferimos estar evadiéndonos en esos combates de teclado antes que ponerles atención a nuestros verdaderos problemas. Es una especie de auto-fraude perfecto, y es muy complicado tanto el no caer en ello como el escaparse una vez que se ha caído.
¿Dónde está la lucha feminista que realmente tiene injerencia sobre el mundo que habitamos? Desde luego no en la red. Ésta es solo un instrumento, un arma, que podemos dar para la lucha pero que no es (y nunca será) la lucha misma.
Diana J. Torres
Vomitorium, un libro originalmente autoeditado por Diana J. Torres en 2017, es una crítica a la disidencia despolitizada “euroblanca». Una invitación para detenernos a pensar en cómo nos estamos relacionando entre nosotrxs, las que somos feministas o anarquistas. Diana se pregunta ¿por qué las disidencias feministas accionan juntas y luego se pelean?. Se convierten en enemigas. ¿Por qué nos enemistamos entre aliadxs? ¿Qué tipo de ceguera escogida permite a la gente etiquetar a los demás, odiarles la vida y atacar, negar la historia, ejercer el poder de la diferencia que da el dinero?
El sábado12 de abril de 2026, en el Hort Okupat Ka La Trava, un hermoso y floreado huerto comunitario en el Barrio de Gracia de la ciudad de Barcelona, tuvo lugar una feria librera y varias interesantes presentaciones de revistas y libros. El día transcurrió con solecito; las de Espejo Somos tuvimos la suerte de compartir una mesa de venta con El Lokal, librería anarquista en el Raval y Soquete Terrorista; los huertistas compartieron rica paella y tuve la oportunidad de conocer banda sentipensante bien chida.
Una célebre artista disidente presentó su obra literaria a eso de las cuatro de la tarde. Diana J. Torres habló un poco de cada uno de sus tres textos publicados. Atractivo discurso confrontativo pero no moralista, autocrítico pero no acusatorio ni policial. Diana habló con elocuencia y carisma, las groserías que dijo eran todas en mexicano, eso me agradó. Tuve la impresión de que esa escritora estaba dispuesta a recibir las señales del mundo, a sentir la empatía y hasta el cuestionamiento para la conversación. Llamó mi atención el índice del libro Vomitorium por su acento autocrítico. Un ejemplar publicado en 2024 por Sueños de Sabotaje, en México y Argentina. Lo leí por primera vez al día siguiente, en el avión de regreso a México. Decidí escribir una reseña, así que lo he leído varias veces ya.
Diana Junyent Torres (Madrid, 1981), es autora de un ensayo autobiográfico que según alguna reseña, “ataca al patriarcado”, titulado Pornoterrorismo (Txalaparta, 2011), un concepto que ha desarrollado desde el 2006 para definir su obra. Creadora también del manual de eyaculación femenina, Coño Potens. Manual sobre su poder, su próstata y sus fluidos (Txalaparta, 2015). Es poeta, actriz, escritora, viajera, activista, lesbiana, tellerista y performancera, licenciada en Filología Hispánica por la Universitat de Barcelona. Referente artístico de la pospornografía y el cuestionamiento a la violencia entre mujeres.
El prólogo de la edición de 2024 de Vomitorium es de Klau Chinche. Dice que el libro de Diana te hará vomitar. No fue mi caso. Yo encontré en este texto una puerta trasera, una propuesta alternativa para pensar críticamente cómo estamos asumiendo la lucha antisistema cual si fuera una competencia entre iguales. El feminismo, el anarquismo, incluso el veganismo, que pareciera no advertir que la explotación y la esclavitud de los trabajadores agrícolas actuales hace parte del valor de los productos no animales que consumen, son analizados aquí bajo la lógica del diagnóstico de conciencia. Nadie está fuera del sistema pero no hay que equivocar el enemigo. El problema no es lo que comemos, ni con quién follamos o si nos drogamos, sino la específica relación social que establecemos con estos hechos. Hay falsas luchas antisistema que en el fondo reproducen patrones colonialistas.
El orden establecido querría minar nuestra capacidad de alianza.
Escrito con una mirada científica pero juguetona, el texto de Torres es un cuestionamiento a la pasividad que nos domestica, a la docilidad con la que aceptamos que el individualismo y la propiedad privada sean legítimos. En tanto que la disidencia se desgasta en luchas de teclado, competencias y descalificaciones entre iguales, el capitalismo sigue cometiendo planeticidio. La paradoja de nuestro tiempo es que mientras todo se ha vuelto político y la gente discute sobre sus opresiones hasta en las redes sociales, los impulsos de la rebeldía no alcanzan a generar nuevas y distintas relaciones sociales, las organizaciones populares e identitarias sufren un proceso de degradación de sus comunidades y pocos saben resistir sin dinero.
Soy de un país que todavía llamamos México, acá los problemas sociales expresan la destrucción de nuestra civilización. La lucha es por vivir sin miedo y sin colonización. Acá todo es extremo y las tibiezas de Occidente son un enemigo más. Por eso me late un montón Vomitorium, el libro de Diana, su posición clara del momento histórico que vive y sus creativas sugerencias para trascender las rupturas interiores. Miro a la autora como una aliada, una hermana. Y si lo pensamos bien, esta crítica suya a las disidencias feministas y anarquistas en Europa, también resulta pertinente hacerla a las dignas luchas en América Latina. Es casi necesario dejar la guerra fratricida y ubicar al enemigo real.
Escuchar, escuchar, escuchar… explorar nuestro propio olor, comenzar a distinguir cómo olemos cuando estamos tristes, enfadadxs, asustadxs, alegres, ¡calientes! Es toda una aventura a la que lxs invito”
…Las ideas revolucionarias son mutantes, a las que se les desea estar en constante crecimiento, y para que esto suceda necesitamos de un hábito que parcialmente hemos olvidado y perdido: escuchar… Tenemos que escuchar y callar por una vez aunque nos cueste, porque haciéndolo, de algún modo, estaremos contribuyendo a nuestra reconstrucción como seres colonialistas y racistas natos, inyectándonos vacunas para los prejuicios y presunciones que nos pueblan porque están en nuestra cultura.
Escribí esto en un vuelo trasatlántico después de leer Vomitorium, de Diana J. Torres :
La disidencia es hacerle trampa al sistema. Cada disidente anti-sistema lleva a cabo una lucha personal y merced a esta se integra en la colectividad de otras luchas. No solo el ejercicio de la solidaridad, que a fin de cuentas es una forma de caridad politizada. Cada disidente tendría que saber por qué disiente y disentir desde su cuerpo. La disidencia cuando es transgresora implica siempre la consecuencia del castigo social, por eso resulta más cómodo obedecer a un cerebro postizo y aceptar el orden establecido. Porque si la disidencia ocupa al cuerpo, la reproducción de nuestro mundo está en juego y nos va la vida en ello.
Portada del libro Vomitorium, por la editorial Sueños de Sabotaje, 2024.
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