Escribe radical escribe mujer

Leyendo autoras para reseñar la inteligencia literaria de hoy en día

Por Ana Claudia Molinari

Querides lectores de Las escritoras no existen, me alegro de saber que estamos aquí. Hace 18 meses que comencé a escribir reseñas literarias para subirlas a este blog. Las tuercas han dado vueltas. Mi primera reseña fue al libro, Teoría King Kong (2006), de Virginie Despentes. Un texto desestabilizador, incendiario, provocador y sincero, que a lo mejor marcó el tono de los libros que desde ese momento me puse a leer para este viaje. Porque la escritora francesa tira flechas sin ¡agua va! Y lanza preguntas de este tipo: “¿Cuál es la autonomía de la que los hombres tienen tanto miedo, que prefieren seguir callándose y no inventar nada nuevo, crítico, creativo acerca de su propia condición? ¿Para cuándo la emancipación masculina?”. Suena tan traviesa esta última pregunta, pero yo nunca me la formulé, hasta que leí Teoría King Kong. Relato y reflexión sin concesión alguna, acerca del sexo, del miedo de los hombres frente al feminismo y la condición, convenientemente sumisa, que asume la mujer en la sociedad actual.

Como lo habrán advertido, trabajando para este blog he aprendido montón de cosas ligeras. Leer, leer y comentar solo libros escritos por mujeres, ha sido un ejercicio clave para darle gramática a un lenguaje con el cual dialogar y descifrar la sociedad de hoy. Porque me doy cuenta que quien no alcanza a comprender la importancia del movimiento artístico y político de las mujeres en el mundo, en realidad no está entendiendo mucho a su alrededor o quizá solo está aferrándose a un pequeño o grande campo de poder y privilegio sobre las mujeres. Las escritoras no existen se ha ido convirtiendo en ese lugar para leer la literatura y la sociedad contemporánea, desde libros pensados y escritos por autoras. Y a la vez, se vuelve un lugar donde escribo las síntesis personales de mis lecturas y las pongo en el ciberespacio para atraer lectores.

Escribir reseñas de esta manera fue una idea inspirada en el libro de Milagros Ezquerro, Leerescribir (2007). Una teoría del texto que conviene estudiar para indagar en el espacio de la producción semiológica, la elaboración de sentido, los sistemas de signos, la historia y la literatura. «La escritura está hecha para ser leída», dice Milagros, y la lectura aporta las nuevas ideas, crea sus propias síntesis o significaciones. «La escritura se produce en permanente necesidad de la lectura. Y la lectura es la que actualiza la escritura al darle un sentido«. Mientras estoy escribiendo este trabalenguas, en realidad lo ando escriboleyendo. La propuesta de Ezquerro es que, “el texto es una relación social de comunicación» y que el objeto llamado libro, es portador de “un texto”. Entonces, «el texto es también un sistema«.

Otra influencia inevitable en esta página, es la gran escritora texana, Gloria Anzaldúa, mi ancestra literaria. Por ejemplo, la “Carta a las escritoras tercermundistas” (mayo de 1980), que escribe la querida Prieta a otras prietas, sus hermanas de pluma; en la que invita a practicar una escritura sincera, procesada originalmente en el malestar de la injusticia, con el único fin de encontrar y hacer salir la voz original y propia de cada una. Gloria dice, “El sentido y el valor de mi escritura se miden por el riesgo que corro yo y la desnudez que logro”.

Promover la desobediencia y escribir, tal como lo hace la escritora chicana, es importante para la resistencia y la imaginación de las mujeres. Justo porque en nuestra sociedad, lo normalizado es NO pensar. La relevancia de esta literatura hecha por mujeres, es vital. Para no pensar se han creado cerebros artificiales con inteligencias al servicio del dinero. Entre la masa, se puede y se recomienda vivir sin pensar, y se asume que una máquina lo hará por todos. El sistema no es infalible y la IA un día cualquiera falla, y dice lo que los consumidores no quieren escuchar, dice que en Gaza se lleva a cabo un genocidio. Algunas mujeres cuyos libros me gusta leer, incitan al pensamiento. Y ahí tenemos una chispa de rebeldía. Por ejemplo, para mí fue un acto de consciencia, la lectura del libro testimonial, Voces de Chernóbil. Crónica del futuro (1997), de la periodista bielorrusa, Premio Nobel de Literatura 2013, Svetlana Alexiévich. Este libro fue un parteaguas en mi manera de entender el futuro humano, porque me detonó el Efecto Chernóbil, la percepción de una ruptura en el tiempo, la anulación de la posibilidad de un futuro a causa de una catástrofe. Y luego, la obligada búsqueda de una filosofía desconocida, para explicarnos el fin de la civilización humana, a causa de su corrupto manejo del conocimiento del átomo.

Estoy escribiendo reseñas de libros escritos por mujeres, al mismo tiempo en que intuyo el colapso del sistema y veo venir la guerra que la industria nos impone para seguir extirpando ganancias. Leo y edito poesía para soportar lo que no tiene nombre; busco en los versos los signos para impedir que nos borren, canto canciones en secreto. Con este blog, hago indagación literaria, leo como si fuera mi trabajo, aprendo a escribir escribiendo. Tengo la curiosidad de saber si los libros gigantes que me gusta reseñar, lo son porque fueron escritos por mujeres. De cualquier manera, estoy maravillada de todo lo que he leído para Las escritoras no existen, lo más relevante: en esos libros, hay ideas. Me gusta esa manera de escribir y pensar los espacios sociales, en la que, a diferencia de una literatura comercial, las ideas suelen mostrarse orgánicas, retadoras, y sin la obligación subyacente de reproducir un estatus.

Rosario Castellanos, Tony Morrison, Svetlana Alexiévich, Silvia Federici, Cristina Rivera Garza, Gabriela Wiener, reunidas en una habitación de todas, en la que también vas a encontrar a Laura Freijo y sus cuentos sobre el amor de mujeres. Muchas reseñas más, como la de la poeta chilanga Ayari Lüders, la genial novelista Frannçoise Sagan, la poeta y editora Sonia García García, o la feminista comunitaria Adriana Guzmán Arroyo, entre otras pensadoras, cuyos libros ya están esperando ser leídos. Es muy creativo el ejercicio de reseñar obras literarias, así como muy formativo. Además, de este modo tendrás tiempo para leer pues, de hecho, ya será tu oficio. Porque lo relevante es leer. Leer y andar los caminos y hacer camino al andar. De andar leyendo lo que escribieron estas señoras, me nació el ímpetu de escribir y al mismo tiempo de reflexionar sobre la práctica de la escritura. Cuando leo me ocurre que entiendo lo que estoy viviendo, mientras escribo y hago nacer el relato de un mundo paralelo, conocido como ficción, donde se cura mi corazón enfermo y cuento mi historia, o dicho de otro modo, tejo la memoria de una tela común, en una habitación con muchas ventanas o sin techo, donde soy hermana de las estrellas. Escribir igual que escuchar o tocar música, es un acto de alegría. Leer en cambio, es la única manera de ganar el tiempo.

Si te gustan las reseñas literarias, es probable que te hayas preguntado alguna vez. ¿Por qué leo o escribo este libro? Ahora sabemos que lo hacemos para entender. Conocer el sentido que lleva la vida. Quizá por eso leemos y escribimos sobre libros de los que aprendemos algo sorprendente, algo que necesitábamos conocer. El reto es comunicar por escrito mi experiencia con la lectura. Y lo que esa lectura me lleva a recrear: un manuscrito, que podría trabajar hasta crear un nuevo texto, que luego devenga quizá, una flor de papel.

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