Americanah, una novela de Chimamanda Ngozi Adichie

Reseña de Ana Claudia Molinari

“Considero la literatura mi religión. Y, aun así, el poder de los relatos siempre me conmueve como la primera vez.
… Al escribir una se descubre a sí misma y yo vi en Americanah mi propio romanticismo inextinguible, a menudo cuidadosamente oculto tras un cauto sentido común. Las historias que contamos dejan en el lector el recuerdo no tanto de las historias en sí como de nuestra forma de ver el mundo. Y aquí, en esta exuberante historia de amor, yace desnuda mi fe en el amor, el amor imperecedero.
”
Chimamanda Ngozi Adichie, 2023.

Me entró una parálisis involuntaria cuando supe que quería hacer una reseña sobre Chimamanda Ngozi Adichie, una escritora nigeriana que intimida por tan radiante y auténtica que es. “Adichie es una de las voces más importantes de su generación” dice la Wikipedia. Es una voz pensante que pregunta por qué. Desde la primaria esta niña escritora, nacida en 1977, se destacó con su gusto por la lectura y la literatura. Ya en EEUU debe haber leído a Tony Morrison y la incorporó de un modo muy creativo a su propia literatura. Chimamanda tiene el talento y el don de la palabra y es una oradora elocuente, dulce y cuestionadora del orden ideológico. Su trabajo y su vida confluyen en su carisma; ella dice que aprendió a leer a los 4 años, aunque su madre asegura que sabía hacerlo desde los dos. Fue una niña feliz que vivía en una casa cercana a la Universidad de Nigeria en Nsukka, donde trabajaban sus padres y su padre enseñaba estadística; y la hija de ese profesor universitario es hoy una maravillosa contadora de historias y por sus siempre interesantes narraciones, su mensaje ha tenido resonancia en el feminismo global. En 2015 la revista Times la incluyó en la lista de las 100 personas más influyentes.
Sus tres novelas (publicadas en 2003, 2006 y 2013) han sido premiadas y súper reconocidas, por lo que la autora alcanzó una fama internacional vertiginosa. En la espesura de su texto hay brillos encantadores, se advierte una inteligencia de borde, un carácter sensible, una capacidad de observar los sutiles detalles de la convivencia humana y saberlos tejer con una perspectiva ética y amorosa de la vida; impresionante el modo de relatar, como si estuviera escribiendo cada cosa que ella imagina, hace y observa. Quizá tiene un cuaderno de notas mentales en eterno uso. No olvida los pormenores ni el terreno; escucha el respirar del tiempo y luego traduce sus ritmos en relatos. Una escritora como solo ella.

Su segunda novela, Medio sol amarillo (2006), es una ventana literaria a la “Guerra de Biafra” que estalló a finales de los sesentas en Nigeria; este conflicto que en su origen era un movimiento independentista del pueblo Igbo, se complicó y derivó en tragedia; implicó los intereses de Gran Bretaña por un lado, como el país colonizador, y los de Francia, que en todo caso, apoyaba la causa que abonaría a su expansión colonial. La cosa terminó mal, con un cerco militar a la población rebelde al gobierno, que trajo consigo una célebre hambruna y la muerte de miles y miles de personas. La novela de Adichie mira desde el interior de Biafra y a las personas protagonistas del acontecimiento histórico.

Americanah

Esta es la tercera novela de Adichie y fue publicada en 2013 por Alfred A. Knopf, Americanah recibió el Premio del National Book Critics Circle Award.

¿Qué se sentirá ser una mujer del tercer mundo africano, becada para estudiar en un país del primer mundo como EEUU, donde se gradúa en literatura y se gana la vida holgadamente mientras escribe un blog donde tamiza el racismo americano, para luego un día, regresar a Nigeria a encontrar su raíz? Estoy segura que no debe haber nada más potencialmente revolucionario que ser una «americanah».
El personaje central de la novela es una altiva y valerosa chica, inteligente y hermosa, una joven nigeriana del pueblo Igbo, que consigue una beca para estudiar en Princeton; durante su larga estancia en la Unión Americana y al tenor de sus novios, ella se convierte en una escritora bloguera que no revela su identidad; un blog muy leído y redituable a la economía de Ifemelu, la protagonista. Lo que sabemos desde el principio es que la becaria estuvo enamorada de Obinze, un amigo de la secundaria, su primer amor; entonces un día decide regresar a Nigeria y comienza otro capítulo y un segundo blog que ya no habla de raza sino sobre la cultura de la ciudad de Lagos, donde la enamorada expresa su enfoque acerca de la sociedad a la que ella pertenece.

He estado leyendo reseñas sobre Americanah, algunas me gustaron y otras me parecieron superficiales; la mayoría de los reseñadores subraya el tema de “la raza” o el racismo. Dicen que de esto se trata o resaltan la temática antirracista de la novela. De hecho, Americanah está ya muy clasificada como de “migración y racismo”. Difiero de este reduccionismo. Es cierto que en la trama hay profundas e interesantes reflexiones en torno al racismo en los Estados Unidos. Sin embargo, lo dice la propia autora, esta novela también aborda el tema clásico del romance y va del amor y sus dilemas. Sin duda, el componente cuestionador del racismo americano en la novela, ha sido lo que más resuena entre los lectores, porque “la raza” representa un trauma colectivo de los estadounidenses. La novela delata un problema con el color de la piel y la dominación del blanco sobre el negro, que hace parte de todas las interacciones de la vida gringa moderna y de la que algunos se avergüenzan; al parecer, los norteamericanos no pueden dejar de ser racistas aunque se obliguen a autocorregirse y hayan inventado el progresismo woke para disimularlo.
En su blog, Ifemelu declaró con sorpresa que en Nigeria el asunto de la raza no es tema. “Yo vengo de un país donde la raza no era motivo de conflicto. No pensaba en mí como negra .Y me convertí en negra cuando llegué a EEUU.”
“Pero la raza no es biológica; la raza es sociología. La raza no es genotipo; la raza es fenotipo. La raza importa debido al racismo. Y el racismo es absurdo porque tiene que ver con el aspecto de uno. No con la sangre que corre por tus venas. Tiene que ver con el tono de piel y la forma de la nariz y los rizos del pelo… en Estados Unidos no tienes la posibilidad de decidir a qué raza perteneces.”

Definitivamente Americanah es una buena novela, una novela que no es entretenimiento, no es una mera anécdota, no es un relato unidireccional. En cambio, sí es un ejercicio filosófico hecho en un salón de belleza, es un mirar de muy cerquita, como para tejer con trenzas el cabello, la conducta humana y preguntarse tantas cosas, preguntarse sobre la libertad o la sinceridad de los amantes; es un intento desde el arte de intercomunicar críticamente los diversos mundos humanos. Un texto en el que cohabitan el ambiente cálido de la esfera íntima y erótica de los personajes con la sociología más divertida que se haya inventado.
Americanah habla sobre todo de Nigeria, de la identidad y la historia de los nigerianos; sus relaciones interétnicas, la cicatriz de los igbo por haber perdido Biafra. Retrata a los grupos sociales binacionales; jóvenes que mantienen la tradición o la necesidad en tiempos de dictadura, de salir a estudiar o a trabajar o a hacer algún negocio a EEUU o bien a su antigua metrópoli, la Gran Bretaña. Personas que regresan a su país y se integran a la clase media que aspira a subir, que tiene negocios. Por el retrato que hace Adichie de la sociedad nigeriana, me acordé mucho de México, se parecen ambos países, tan plenos de climas y “recursos naturales”, tan proclives a la corrupción de la administración; dos países con diversidad étnica y gente brillante de autoestima aguijoneada; ambos países colonizados por anglos: por la Gran Bretaña, Nigeria y por EEUU, México.
La parálisis me llevó a cerrar la novela a medio leer por varias horas, hasta que la intriga de no saber qué ocurriría cuando Ifemelu retornara a Nigeria, me mantuvo leyendo por días y días y días y días esta interesante y sorprendente novela de Chimamanda Ngozi Adichie; el libro que yo tengo es de 2023, publicado en español por Penguin Random House, incluye un excelente prologo de Elvira Lindo titulado”Cuando las novelas son necesarias” y un texto de la propia Chimamanda hablando de su novela a 10 años de la primera edición.
Felizmente llegué al final de Americanah tras más de 600 páginas. Me alegré mucho. Me pareció un texto valiente, coherente y picoso. Definitivamente una novela que a mí me hubiera gustado escribir; un texto que hay que leer tomando notas. Ir a Estados Unidos y volver, ver el mundo con otros ojos, descubrir una mirada transcultural del orden social; no depender de los hombres para vivir y al mismo tiempo estar loquita de amor por uno de ellos. Una historia que me fascinó.

Retrato de Chimamanda Mundo Negro mundonegro.es

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