Leerescribir de Milagros Ezquerro

Reseña de Ana Claudia Molinari

“Es obvio que hay una correspondencia profunda y una secreta complicidad entre los textos leídos y los textos escritos, entre la ficción y la teoría… Escribir es a la vez imitar e innovar, hacer cosas nuevas con materiales viejos… Escribir es reescribir, y la literatura no es, en resumidas cuentas, sino una serie infinita de variaciones del mismo texto… escribir es también repetir lo imprevisible del lenguaje.”

Milagros Ezquerro
Leerescribir

Las casas editoriales y las librerías suelen tratarnos como consumidores de libros, simples lectores hasta cierto punto pasivos, que en todo caso, participan del ciclo económico y publicitario pero no del ciclo creador del texto. El tema es que nosotras lectoras también escribimos. ¡Somos el sistema del texto!

Hoy quiero traer a cuento la reflexión sobre el hecho mismo de leer y de escribir. Esta es mi reseña del libro Leerescribir, publicado en Francia en 2008, escrito por Milagros Ezquerro: profesora, investigadora y semióloga de la Universidad de la Sorbona en París. Un ensayo clarividente sobre el proceso de producir un texto.

¡ ¡ El texto es de quién lo decodifique ! !
El texto es un sistema de comunicación social
El texto es un lugar que pertenece al común
El texto es una relación social
El texto es lectuescritura
¡ El texto está vivo !

Dice Ezquerro que no existe la objetividad del observador así como tampoco existe la creación absoluta de un autor específico. Se trata de dislocar una vieja mitología que asegura que hay un escritor (iluminado y aislado del resto del mundo) al que le publican su obra (porque es genial), y por otro lado, hay un lector que recibe esta obra (y debe descifrarla correctamente, porque se impone una norma de interpretación). La tesis de nuestra autora es que más bien, en el objeto llamado libro, está contenido “un texto”. Es decir, “una relación social de comunicación”. Una brillante teoría, que en todo caso requiere disposición a entrarle. Pero ¡ atención ! Una consecuencia maravillosa de que te caiga el veinte, implica la duda acerca de la veracidad de las doctrinas dicotómicas del bien contra el mal, así como la fuerte impresión de que el relato occidental de vencedores y vencidos está en decadencia. Si el texto está vivo entonces no todo está previsto.

Vamos por partes. El estudio académico del texto es muy reciente. En los años cincuenta del siglo pasado se configura esta semiología textual con los estudios del buen Roland Bhartes. Ezquerro es heredera de los pos estructuralistas franceses y los integra en sus tesis. Pero ella va a otro lado. Su concepto de texto se salió de la filología, de la retórica, por su puesto de las religiones y se fue a dialogar con otros saberes afines en las ciencias. De tal suerte, esta autora trata al texto como si fuese un sistema vivo en un semiotopo (una metáfora de “biotopo” que en ecología define un área de condiciones ambientales que provee espacio vital). Un medio ambiente que involucra siempre a dos sujetos: el productor, que se entiende es una instancia, es una función en la que interviene entre otras personas el escritor y el observador (función que en parte asume el lector). Ambos sujetos están siempre relacionados por el texto y sus contextos (lo que ella llamó ideotopos).

Ezquerro asegura : “Se suele considerar a la lectura como un acto puramente pasivo… que el texto es objeto de placer estético para el receptor y objeto de goce creador para el productor… Dentro de esta visión tradicional, cada uno de los dos sujetos se encuentra solo en su propia esfera de energía… Pero en realidad un texto no funciona con este esquema comunicativo de emisor – receptor. Toda lectura supone una interpretación… Es obvio que cada una ha de ser diferente. Las cosas cambian cuando se trata de comunicar textualmente mi interpretación; para lograrlo tengo que tener, al menos, las competencias lingüísticas… Primero tendré que producir otro texto, que será un metatexto oral o escrito… (de tal suerte) podemos considerar que todos los textos son en realidad interpretaciones de textos anteriores, hasta remontarnos a los textos orales primordiales, cuyo origen se pierde, como se sabe, en el tiempo mítico.”

Un texto, ahora lo vemos así, se produce en función de lecturas y lectores. Es decir, la codificación se mira siempre en el espejo de la decodificación y así se auto genera. Y por eso la lectura no es una operación automática. La lectura es una forma de “inteligencia artesanal” porque tiende a generar nuevas y a veces creativas significaciones, no siempre previstas por su productor. Entonces, la escritura se produce en permanente necesidad de la lectura, mientras que la lectura es la que actualiza la escritura al darle un sentido.

Esta multiplicidad de interpretaciones de un mismo texto no se debe únicamente a la polarización de las sociedades ni solo a las peculiaridades de los sujetos históricos, sino a la lengua, que es la materia prima de cualquier texto. Esta cualidad polivalente de los signos de la lengua es definida por Ezquerro como la Indeterminación.

La indeterminación, dice, es una función de la lengua misma: la capacidad de los signos de generar nuevos e imprevistos significados. Es decir, lecturas inesperadas. La lengua es el material constitutivo del texto, por lo tanto éste hereda el carácter indeterminado de la lengua. Debido a esta condición, el texto se puede leer desde muchos lugares y producirse lecturas diversas o divergentes.

Si te gustan las reseñas bibliográficas, es probable que te hayas preguntado alguna vez ¿por qué leo o escribo este libro? Ahora sabemos que lo hacemos para entender. Conocer el sentido que lleva la vida. Quizá por eso vamos escriboleyendo textos de los que aprendemos algo sorprendente.

Solo un deseo, si estamos escribiendo sobre el pergamino común, si tan solo vamos a grafitear una variación sobre el mismo tema en el libro que todes han estado escribiendo desde el principio, al menos que la experiencia sea desestabilizadora, que nos deje avistar un sendero hacia la hoja en blanco. Porque como escritoras que somos, sabemos que no solo la lectura modifica al texto, también nos encanta encontrar textos extraordinarios que provoquen mutaciones en nuestra imaginación. El reto es comunicar por escrito mi experiencia con la lectura. Lo que esa lectura me lleva a recrear: un nuevo manuscrito, que podría devenir un emergente texto en el ciclo complejo y contradictorio del leerescribir.

Leerescribir, de Milagros Ezquerro, Quinto volumen de la Colección Estudios y Ensayos, coeditado por Rilma 2 y ADEHL, reimpreso en Sarreguemines, Francia, 2008. Leerescribir es una versión en español, escrita por ella misma, de su libro, Lirécrire (2007).

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