Reseña de Ana Claudia Molinari
“Que no me vengan a contar que las cosas han evolucionado tanto y que ya no es lo que era. A mí no. Lo que yo he soportado por ser mujer escritora es el doble de lo que un hombre soporta… Como escritora, la política se organiza para ralentizarme, para discapacitarme, no tanto como individuo sino más bien como mujer.”
Virginie Despentes
Teoría King Kong
Ser una escritora en este mundo es algo difícil de lograr. La célebre pensadora francesa Virginie Despentes (Nancy, 1969), lo relata en su famosísimo libro Teoría King Kong (2006, Théorie King Kong, por Grasset, Paris). Mi hija me aconsejó leerlo. Es un clásico feminista de nuestro tiempo, me dijo, no puedes no conocerlo. Me prestó su kindle. Y mira que es cierto. Yo necesitaba saber que esto fue publicado hace ya casi 20 años.
Leí la traducción al español, hecha por Paul B. Preciado, publicado en 2018 por el grupo editorial Random House. Todo un bestseller. Una edición que hoy encontramos en cualquier librería real o virtual. Un libro de culto que desató muchas lecturas y comentarios. Incluso cientos de opositores, ante los planteamientos irreverentes sobre la prostitución, el hombre, el cine porno y el matrimonio, que se exponen en este libro. Se ha desatado una crítica contra Virginie, una crítica nada literaria sino violenta y moralizante, que solo pretende discapacitarla por ser mujer, vaya, ni siquiera como “escritora”.
La Despentes dice:
“Yo pertenezco a ese sexo que ni siquiera tiene derecho a tomárselo mal. Colette, Duras, Beauvoir, Yourcenar, Sagan, toda una historia de escritoras que juegan a mantener un perfil bajo, a dar la razón a los hombres, a disculparse por escribir repitiendo cuánto les aman, les respetan, les adoran y que, sobre todo, no quieren – pese a lo que escriben- echarlo todo por la borda. Todas sabemos que, en caso contrario, la manada se ocupará cuidadosamente de darnos nuestro merecido.”
“Polémico”, “Incómodo”, “Controversial” ¿Por qué tanto escándalo? A mí me parece que la autora que a los 23 años escribió su primera novela, Baise-moi (1994), toca un punto sensible de la cultura machista, al explicar sociológicamente el rol que juega la violación y la prostitución en la sociedad capitalista. Sencillamente un tema que molesta a la decencia. Y vaya que reconocer esto no será algo que los poderosos quieran hacer. En cambio nuestra artista, escribe un libro donde narra, casi como una confesión a ella misma, que en su juventud, durante un par de años recurrió a la prostitución ocasional y siempre bajo su control, para poder tener algo de dinero y poder vivir sin tener que aceptar un trabajo de salario mínimo, deprimente y explotador. Y para ella vivir significaba poder hacer lo que le gustaba sin una vigilancia, como ir a conciertos y viajar. Entonces, Despentes sorprende al lector porque retoma sus vivencias y las hace parte del análisis, las transforma en materia para filosofar, en una teoría política que devela el importante papel de la sexualidad (de sometimiento) en la reproducción del sistema de vida actual.
Es un libro que me voló el pensamiento, me atrapó a primera vista y luego leyéndolo una y otra vez, para llegar a entender y degustar lo que dice y cómo lo dice, me fue interesando más tras cada nueva lectura. Subrayé y tomé notas. Me hace feliz leer ideas diferentes a las mías. En esta obra descubrí una teoría nueva para mí, pero elaborada con los ingredientes epistemológicos que me gustan desde siempre. Una teoría del poder, una perspectiva histórica y materialista, desde la mirada de una trabajadora en el cuerpo de una mujer.
Me clavé, comencé a ver todas sus entrevistas en YouTube. La descubro una voz inteligente, transparente. Habla un español casi correcto, también la vi en videos hablando en francés. Me atrapa un poco más. Busco sus otros títulos. Esa manera de desarrollar las ideas tan propia de la lengua y de Francia. Y esas ideas tan bien redactadas, con el ojo crítico de quién no tiene nada que perder. Y lo paradójico de este tema es que pensar el mundo desde la sexualidad, solo ha podido ser posible porque la autora sufrió una violación en su adolescencia. Y esta experiencia traumática determinó su desarrollo y su manera de pensar. A mí lo que me gusta en todo caso, es su capacidad para debatir y teorizar sobre el significado social y económico que esta práctica implica. Ella lo define así:
“La violación es la guerra civil, un programa político preciso: la representación cruda del ejercicio del poder. Designa un dominante y organiza las leyes del juego para permitirle ejercer su poder… correrse d e placer al anular al otro, al exterminar su palabra…” “La violación fabrica las mejores putas.” ¡Basta! Esta frase ya prende fuego, sobre todo porque en el siguiente capítulo, la práctica soterrada de la violación (que ya nos dijo que es fundamento de la sociedad), va a relacionarse con la práctica ilegal pero necesaria a los intereses del capitalismo, de la prostitución. Aquí ya ardió Roma.
Voy a exponer mi propia síntesis de la teoría King Kong. La encuentro pertinente y en un tono muy divertido. Es importante conocerla porque nos da una clave para leer nuestra sociedad desde las camas. Finalmente, logro ponerla en mis propias palabras y llega ese momento lúcido : entiendo, comprendo algo que antes no había advertido.
La de Despentes es una reflexión en torno a la sexualidad heterosexual y las instituciones en las que cristaliza. Es la anotación empírica de que existe un modelo (o un pacto) en las relaciones hetero, que consiste en el intercambio desigual de favores entre hombres y mujeres. Un pacto en el que uno somete y la otra se deja someter. Todo con el objetivo de controlar la sexualidad y producir hombres que sean soldados y mujeres que sean esposas. Una observación en este punto: Despentes no utiliza aquí el concepto de “Patriarcado”, que se pondrá de moda pocos años más tarde, pero su definición del acuerdo heterosexual es un manera muy clara de designarlo.
Si la mujer no se comporta como se espera de su género, si no obedece las reglas de control, si ella quiere ser dueña de su vida y sale al mundo, la violan. (Por cierto, en países como México, las mujeres no tiene ni que salir de casa para correr este riesgo). Hasta hace muy poco tiempo, era algo de lo que no se podía hablar en voz alta.
Hay un escenario distinto y principal, la mujer se casa y es la madre de los herederos. La esposa acepta tácitamente someterse a servir sin protestar, está obligada a guardar silencio a cambio de ser protegida y disfrutar de ciertos privilegios. Dice Despentes que por supuesto que la prostitución es un trabajo, yo agrego que bajo esta lógica, el matrimonio también lo es. Visto así, resulta fácil concluir que “la mujer” es una categoría económica, parte de una clase social que vende su cuerpo (como cualquier trabajador asalariado que vende su fuerza de trabajo) al no ser dueña de los medios de producción.
Las feministas más persignadas de la web declaran su animadversión a Teoría King Kong y le aclaran a la autora que no hay tal teoría, que no se crea que ha venido a decir nada que el auténtico feminismo académico y victimista no haya dicho antes. Que en pocas, su libro no es más que “la romantización de una lacra social”. ¡Tómala!
En una entrevista que pillé en YouTube, la autora se manifiesta sorprendida por la reacción tan visceral que desata el tema de considerar la prostitución como un trabajo. Despentes no es una militante por los derechos de las putas, que quede claro. De hecho está en contra del trabajo, de todo trabajo por dinero que humilla al trabajador. Simplemente expone un punto de vista crítico y politizado. A su entender, si de pronto se normalizara la existencia de este proletariado, aspectos básicos del sistema, como el matrimonio heterosexual, quedarían evidenciados; estaría expuesto el pacto desigual entre hombres y mujeres. Y se complicaría el asunto porque quienes tienen el poder, dice ella, no quieren que las mujeres hablen. Las prostitutas saben demasiado, han descubierto que el tema de la virilidad de sexualidad indomable y de orientación heterosexual es un mito que justifica estos abusos.
La francesa es una escritora con un enfoque marxista, sus categorías de análisis lo son. Una brillante síntesis del pensamiento materialista y una feminista punk. Lo que pasa es que hay que tener las antenas para detectarlo. Me gustó especialmente su cuestionamiento crítico al papel de la mujer que contribuye a su propia subordinación. Aceptando roles o instituciones como el matrimonio o la prostitución, guardando silencio, participando pasivamente de este intercambio desigual, a cambio de la compensación masculina.
En el último capítulo, la autora asegura que su vida cambió cuando se convirtió en Virginie Despentes. Un rayo de luz, una chica valiente que logró transfigurarse en una escritora-estrella, en una infaltable de las entrevistas y las reseñas y los plató de televisión. Me late mucho que la autora no deja de reconocer, que todo salto a la publicación de los manuscritos y a la identidad de escritora, requiere algo de auto promoción. Mostrar las vísceras, exponer tu dolor. Por lo menos.
“Durante cierto tiempo estuve así, volviendo y dejándolo, —dice la autora— hasta que me convertí en Virginie Despentes… Siempre me ha impresionado la similitud entre la parte promocional de mi trabajo de escritora mediatizada y el acto de prostituirse. Con la diferencia de que cuando dices “soy puta”, tienes a todos los salvadores de tu parte, mientras que cuando dices “salgo en la tele” lo único que encuentras son envidiosos”.
Definitivamente, el de Virginie Despentes NO es un feminismo de auto ayuda, no asume la idea de la mujer-víctima. Es más complejo que esto. Es un feminismo de auto crítica, consciente de sí mismo y de su potencial transgresor. Es el feminismo que viene, no de la academia ni de la moda pequebú, sino de una revuelta auténtica, de la calle, contra los moldes heterosexuales y valores de género del capitalismo en la Francia contemporánea.
Teoría King Kong es un libro sobre la libertad femenina ganada en el ring. La libertad que se libera a sí misma. No es un libro que alcances a comprender en una sola lectura. Es un libro como un río, cuando regresas a él ya lleva otra agua y la experiencia de lectura es diferente. Yo amo este tipo de libros, así que con alegría escribí esta reseña.